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martes, 31 de enero de 2017

Se me escapan las nubes
entre los huecos de unas manos deshilachadas,
la luz fue una estrella fugaz
que no se detuvo para dejarse mirar.
Recorrí las olas de tu mar
que sigue zarandeando las esquinas
de unos recuerdos cansados de existir
(nunca quiso ser recuerdo)
y recurrí la sentencia impuesta
por los dardos que me lanzabas.
El viento de levante
se lleva las verdades nunca dichas,
las mentiras a medias
y los versos que siguen llevando tu nombre.
Todo ello vuela lejos,
donde siempre estuvo,
para encontrar el refugio
que esta fortaleza nunca supo ofrecer.

Mientras,
se me siguen escapando las nubes,
las alas de la libertad
se vuelve un lastre que arrastrar
y no llegan a ningún destino

al que morir en paz.