Publicaciones

viernes, 11 de junio de 2010

Crónica desesperada

Te quiero... odiar.

No quiero que seas mi primer pensamiento de todas las mañanas.
No quiero darte la satisfacción de que tus mariposas corran por mi estómago.
No.
No quiero oír la canción, tu canción, en la radio y que las lágrimas broten como si alguien las hubiera llamado.
No quiero pasar noches en vela, derrumbada ante tu recuerdo, tus presencias en mis noches.
No quiero seguir huyendo de sitios que me recuerdan cosas que siempre suenan a triste.
No quiero temer a una estación de tren, a unas vacaciones, al temor de verte de nuevo.

No quiero, pero tengo que borrarte de mi diccionario.
No quiero, pero eres una presencia importante en mi vida.
No quiero, pero tengo que sonreír al ver algo relacionado contigo.
No quiero, pero deseo un nuevo encuentro.
No quiero, pero eres el tema de mis versos, de mis prosas y de mis canciones.
No quiero, no me quieres y no quiero quererte.

Quiero correr, escapar de ti. O de mí. Quién sabe.