Publicaciones

viernes, 29 de octubre de 2010


En un cuarto extraño, decide escribir bajo la atenta mirada de una bandera pirata. De todas formas, sí, escribe, pero no sabe muy bien qué decir. Le gustaría expresar tantos sentimientos contenidos de manera verbal que se le aturrullan las palabras, no encuentra una manera coherente de hilar su relato. Para. Un ruido en el pasillo la distrae. “Bah, imaginaciones”, se dice. Sigue tecleando. Quiere, de alguna manera, dejar constancia de todo lo que siente o ha sentido a lo largo de una semana que no se le antoja fácil, más bien algo... extraña quizás sería el adjetivo adecuado. Lunes cuesta, el martes imposible sin tu voz. Pero se va a remontar a justo una semana antes. Viernes. El plan de la noche, normal: película de Woody Allen para endulzar el sentido del humor y luego relajación en casa. O no. Sonríe al recordar el momento. De pronto, se ve en el otro cuarto ajeno, grabando cómo dos amigas se demuestran el cariño imitando una encarnizada pelea de Orcos, con el simple propósito de ganar el derecho a darle un cariño especial y dejar su marca en el cuello del otro orco, por llamarlo de alguna manera. Tras quince minutos, lo consiguió. Risas, risas y más risas. Qué bueno descargar el peso de la agobiante rutina en el simple gesto de sonreír. Luego deciden descansar: al día siguiente tienen un viaje a través del tiempo en forma de fiesta. Cuando se levantan, deciden pasar la mañana en compañía como tres compañeras hermanadas que son, ya que entre ellas se ha superado la barrera que la separan de las otras y se han dejado comprender. Por la tarde, Siete años en el Tíbet crea un ambiente soporífero que hace sucumbir a sus dos espectadoras en una pequeña siesta. Enlazadas como dos enredaderas, dejan que Morfeo haga de las suyas en su cuerpo. Por fin se deciden a salir. Se visten de época pasada para pasar una noche inolvidable. Un momento en los años veinte. No, borra eso, rectifica. Un momento con ellas. Eso suena mejor. Y sí, son ellas las que ahora la apoyan, las que la escuchan cuando está mal, las que se inventan una terapia para ayudarla en sus dificultades expresivas. Son ellas con las que quiere compartir el año. No son las que más la conocen pero sí dos de las personas que más quiere conocer. Son mamás de ella y a veces ella es su mamá. Son dos consonantes que abrigan a una vocal en medio. Son un abrazo mañanero, una sonrisa al mediodía, un beso crepuscular y un abrazo nocturno. Y unas ganas de reír eternas.



Lo siento. Me he enamorado de vuestra compañía y si no os siento, os echo de menos.



viernes, 10 de septiembre de 2010

Verdades escondidas

"Verdades escondidas" es el nuevo disco de la cantautora sevillana Lucía Socam. Después de un año recopilando textos sobre la memoria histórica, ha seleccionado 18 temas para su nuevo disco, entre los que figuran los poemas de tres integrantes de "El Fuego de la Utopía": David Romero Raposo, con "Como olvidar el sabor"; Alfonso Baro Alcedo, con "Manuel", e Irene Alcedo Rodríguez con "Trece". Dejo este espacio para poner las canciones junto con la página web desde dónde se puede bajar gratuitamente el CD:


Tantos sentimientos encerrados en palabras. Ahora se han hecho canción, para poder compartirlos con el mundo. Por eso, merece la pena.




Todo un orgullo formar parte de este proyecto.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El secreto de las tortugas

Siempre me he preguntado por la percepción del tiempo en los animales: ¿para ellos es sólo un instante o las horas se hacen años? Cuando la gacela corre, ¿cuánto piensa que tarda en llegar a su destino? Y la tortuga… no sé qué pensará cuando se transporta lentamente. Siempre me ha gustado este animal: andar lento, lento muy lento, y que el ajetreado mundo pase por su lado sin ella inmutarse. La tranquilidad de mirar la velocidad de la luz y reírte de ella porque no sabe disfrutar de los buenos momentos.

También me pregunto si en las tortugas, ya que hablamos de ellas, reina la voz de la experiencia. Si cuando una tortuga pequeña llega a alguna mayor hablándole de miedos, inseguridades, nuevos retos, nuevas vivencias que le quedan por vivir, la tortuga mayor ríe y se siente aún más mayor aunque la diferencia de edad sea mínima. ¿Deseará esa gran tortuga volver a tener los miedos de la joven tortuga?

Seguro que hasta los animales no quieren crecer y desean nuevas experiencias que les alienten sus propias vidas.

Pero somos seres humanos, una especie algo peculiar, así que seguiremos viviendo a la velocidad de la luz, con pocos momentos para valorar lo realmente bueno y seremos como esa tortuga algo mayor.

Seguiré riéndome ante los miedos ya pasados y hablando desde donde la experiencia me lo permite.

lunes, 19 de julio de 2010

Planetas, órbitas y demás

Todo esto es un sistema. Un sistema parecido al solar donde cada uno es un planeta y nuestra órbita es la que nos acerca o nos aleja de los demás planetas. El año tiene 365 días y las estaciones de éste dependen de la cercanía o lejanía al sol. Ahora, ¿qué es el sol? El sol es el motor de nuestra vida, lo que nos hace avanzar. Por supuesto, a diferencia del Sistema Solar, nuestro sol no siempre es el mismo. Hoy puede ser un lugar; mañana, nuestro sueño. E, incluso puede llegar a ser una persona. Este sol puede ser el acervo para nuestra vida o puede ser lo que nos mate. La luz no siempre tiene que ser sinónimo de vida y alegría.

Por otro lado, están las órbitas. El Sistema Solar ya tiene unas órbitas establecidas, con un mínimo cambio cada cierto tiempo. Pero la órbita humana no viene así de fábrica. Nosotros la moldeamos, la hacemos mayor, o la empequeñecemos hasta desaparecer. Las relaciones están basadas en órbitas. A veces, órbitas que nunca podrían estar juntas, inexplicablemente se acercan cada vez más. Otras veces, somos nosotros quienes poco a poco separamos nuestras órbitas de otras que, sin saberlo, nos hacen daño. En otras ocasiones, las más numerosas, son factores externos los que nos hacen separarnos poco a poco de algo que creíamos irrompible. Pero esos factores quedan fuera de nuestro alcance, es un movimiento de nuestra vida, que hace que nos alejemos de un concepto, planeta, existencia, para acercarnos a otras totalmente diferente.

En resumen, todo está en nuestras manos. Seguir con las mismas órbitas alrededor o, para bien o para mal, desecharlas. Así es la libertad.

viernes, 11 de junio de 2010

Crónica desesperada

Te quiero... odiar.

No quiero que seas mi primer pensamiento de todas las mañanas.
No quiero darte la satisfacción de que tus mariposas corran por mi estómago.
No.
No quiero oír la canción, tu canción, en la radio y que las lágrimas broten como si alguien las hubiera llamado.
No quiero pasar noches en vela, derrumbada ante tu recuerdo, tus presencias en mis noches.
No quiero seguir huyendo de sitios que me recuerdan cosas que siempre suenan a triste.
No quiero temer a una estación de tren, a unas vacaciones, al temor de verte de nuevo.

No quiero, pero tengo que borrarte de mi diccionario.
No quiero, pero eres una presencia importante en mi vida.
No quiero, pero tengo que sonreír al ver algo relacionado contigo.
No quiero, pero deseo un nuevo encuentro.
No quiero, pero eres el tema de mis versos, de mis prosas y de mis canciones.
No quiero, no me quieres y no quiero quererte.

Quiero correr, escapar de ti. O de mí. Quién sabe.


jueves, 29 de abril de 2010

The Girl of Cadiz - Lord Byron

Oh never talk again to me
Of northern climes and British ladies;
It has not been your lot to see,
Like me, the lovely girl of Cadiz

Although her eye be not of blue,
Nor fair her locks, like English lasses,
How far its own expressive hue
The languid azure eye surpasses !

Prometheus-like, from heaven she stole
The fire, that through those silken lashes
In darkest glances seem to roll,
From eyes that cannot hide their flashes:

And as along her bosom steal
In lengthen'd flow her raven tresses,
You'd swear each clustering lock could feel,
And curl'd to give her neck caresses.

Our English maids are long to woo,
And frigid even in possession;
And if their charms be fair to view,
Their lips are slow at Loves confession:
But, born beneath a brighter sun,
For love ordain'd the Spanish maid is,
And who, --- when fondly, fairly won, ---
Enchants you like the Girl of Cadiz ?

The Spanish maid is no coquette,
Nor joys to see a lover tremble,
And if she love, or if she hate,
Alike she knows not to dissemble.

Her heart can ne'er be bought or sold ---
Howe'er it beats, it beats sincerely;
And, though it will not bend to gold,
'T will love you long and love you dearly.

The Spanish girl that meets your love
Ne'er taunts you with a mock denial,
For every thought is bent to prove
Her passion in the hour of trial.

When thronging foemen menace Spain,
She dares the deed and shares the danger;
And should her lover press the plain,
She hurls the spear, her love's avenger.

And when, beneath the evening star,
She mingles in the gay Bolero,
Or sings to her attuned guitar
Of Christian knight or Moorish hero,
Or counts her beads with fairy hand
Beneath the twinkling rays of Hesper,
Or joins Devotion's choral band,
To chaunt the sweet and hallow'd vesper; ---

In each her charms the heart must move
Of all who venture to behold her;
Then let not maids less fair reprove
Because her bosom is not colder:

Through many a clime 't is mine to roam
Where many a soft and melting maid is,
But none abroad, and few at home,
May match the dark-eyed Girl of Cadiz.




Ya tenía que comenzar a dejar huella mis estudios en este espacio de alguna manera.

jueves, 8 de abril de 2010

Experiencias



Hay experiencias que cambian la vida. Yo lo sé de buena mano, como cualquier persona que se precie. Podría hablar de mis experiencias en Granada, de mis amistades o de mi nueva vida. Hoy no va a ser ese el tema en cuestión. Hoy voy a hablar de mi padre y su primo.



En una noche de agosto compartimos sin darnos cuenta una de esas experiencias que cambió mi vida. Ahora miro la música y la poesía como hermanas gemelas y no como primas hermanas tal y como solía hacer antes.

domingo, 14 de marzo de 2010

Ella
Una mirada sincera, un tierno deseo de decir todo lo que tiene en su mente. Ganas locas de vivir un sueño que deambula por cada rincón de su habitación.
Ella
Luces y sombras en un mismo cuerpo, lejos de todo, ajeno de otros pensamientos. Distraída, vive su día a día con la sonrisa más bella que es capaz de inventar, para alegrar la vista a sus seres queridos. Es ella.
Pero en su intimidad se desvanecen sus ganas de seguir, se hunde en la negatividad que oculta. Baja la cabeza pensando que nunca será capaz de concluir su ideal de futuro. Abre un baúl de palabras amigas, que le dan fuerzas, alegría. Que creen en ella. Esas palabras siempre estarán tras ella, aupándola hacia la cima de su vida, sonriéndole para cambiar un lugar álgido por el más tibio que se pueda imaginar.

Y así van pasando sus días. Días monótonos. Pero no sabe, que esa monotonía que crece a su alrededor producto de su imaginación la echará de menos pronto. Y pensará en esos días como los más maravillosos que ha vivido. Aunque muchos otros los superarán, siempre le quedará ese dulce recuerdo.

viernes, 5 de marzo de 2010

De un músico. De un poeta.


Este adiós, no maquilla un "hasta luego".
Este nunca, no esconde un "ojalá".
Estas cenizas, no juegan con fuego.
Este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo.
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo.
Estas vísperas, son las de después.

A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.

En la posada del fracaso, donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad comparten colchón.
Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán,
el hombre del traje gris saca un sucio calendario de bolsillo
y piensa...

Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas.
Que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

De las dos Majas de Goya,
prefiero la misma que tú.

Los cirujanos de las decepciones cercenan por lo sano la alegría,
las venas del amanecer almacenan sangre fría
y cada lunes nace muerto el nuevo día.

Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días... tus noches no.

Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador,
danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón,
hace siglos que pensaron: "las cosas mañana irán mejor"
es pronto para el deseo y muy tarde para el amor.

Los Romeos se demoran y las Julietas se desenamoran.


Joaquín Sabina.

miércoles, 3 de marzo de 2010

En Literatura.


Como gotas que caen, así escucha las voces de los demás. No quiere saber nada más aparte de su existencia sufrida. El sol la congela y agosto es febrero en su cuerpo. Nunca su mente había deambulado de tal manera, evadiéndose ante James I y pensando en la letra de la última canción mientras veía un cuadro ecuestre de Charles I. No sabía qué le estaba ocurriendo. Ante ese miedo de desaparición mental, acude a mirar a sus compañeras dando una visual de la clase. Una muestra sus sueños en trazos de grafito y otra actúa como si atendiera. Entonces vuelve a atender. Pero se vuelve a descubrir escribiendo algo que no había pensado en el margen de sus anotaciones. Se sorprende de haber escrito eso, nunca lo hubiera pensado de tal modo. Con la mirada fija en el que parecía el mensaje de un extraño escrito con su propia letra, empiezan a aparecer imágenes en su cabeza. Encuentros, hablar sobre todo y nada a la vez, compartir opiniones, sonreír a la vida, iluminar tenuemente el futuro, despedidas, no oír nunca un adiós sino un hasta la próxima vez que vengas sabiendo que así será. Que nos volveremos a ver en una tarde de domingo rara.

Sonríe. Y su sonrisa no es debida a la Civil War en Inglaterra que enfrentaba a Parlamentarios y partidarios del Antiguo Régimen. No. Nadie que la mirara en ese momento podría entender cómo podía sonreír ante el crucial momento de la historia británica en el que se encontraba. Lo que pasaba por su cabeza era bien distinto. Era felicidad, recuerdos.

Vuelve a dirigir la vista a su miscelánea de anotaciones. El mensaje grabado hace que vuelva el frío a su interior. Y entonces se dice: ¡qué gran verdad!

Conviertes el infierno
con una letra en invierno.

Dedícame un verso
y verano será mi invierno.

Rescata para mí un beso
y para ti bajo el cielo.

Allí se queda el cielo
mi verano es invierno
y el invierno es mi infierno.