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viernes, 3 de septiembre de 2010

El secreto de las tortugas

Siempre me he preguntado por la percepción del tiempo en los animales: ¿para ellos es sólo un instante o las horas se hacen años? Cuando la gacela corre, ¿cuánto piensa que tarda en llegar a su destino? Y la tortuga… no sé qué pensará cuando se transporta lentamente. Siempre me ha gustado este animal: andar lento, lento muy lento, y que el ajetreado mundo pase por su lado sin ella inmutarse. La tranquilidad de mirar la velocidad de la luz y reírte de ella porque no sabe disfrutar de los buenos momentos.

También me pregunto si en las tortugas, ya que hablamos de ellas, reina la voz de la experiencia. Si cuando una tortuga pequeña llega a alguna mayor hablándole de miedos, inseguridades, nuevos retos, nuevas vivencias que le quedan por vivir, la tortuga mayor ríe y se siente aún más mayor aunque la diferencia de edad sea mínima. ¿Deseará esa gran tortuga volver a tener los miedos de la joven tortuga?

Seguro que hasta los animales no quieren crecer y desean nuevas experiencias que les alienten sus propias vidas.

Pero somos seres humanos, una especie algo peculiar, así que seguiremos viviendo a la velocidad de la luz, con pocos momentos para valorar lo realmente bueno y seremos como esa tortuga algo mayor.

Seguiré riéndome ante los miedos ya pasados y hablando desde donde la experiencia me lo permite.

1 comentario:

  1. Ahora que lo dices, eres un poco tortuga, pequeña Sunshine. Más creo que los animales tienen más suerte que nosotros y no paran a pensar en miedos y deseos que mermen sus objetivos. Mmmm, de mayor quiero ser un animal salvaje. Grrrr...

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