También me pregunto si en las tortugas, ya que hablamos de ellas, reina la voz de la experiencia. Si cuando una tortuga pequeña llega a alguna mayor hablándole de miedos, inseguridades, nuevos retos, nuevas vivencias que le quedan por vivir, la tortuga mayor ríe y se siente aún más mayor aunque la diferencia de edad sea mínima. ¿Deseará esa gran tortuga volver a tener los miedos de la joven tortuga?
Seguro que hasta los animales no quieren crecer y desean nuevas experiencias que les alienten sus propias vidas.
Pero somos seres humanos, una especie algo peculiar, así que seguiremos viviendo a la velocidad de la luz, con pocos momentos para valorar lo realmente bueno y seremos como esa tortuga algo mayor.
Seguiré riéndome ante los miedos ya pasados y hablando desde donde la experiencia me lo permite.
Ahora que lo dices, eres un poco tortuga, pequeña Sunshine. Más creo que los animales tienen más suerte que nosotros y no paran a pensar en miedos y deseos que mermen sus objetivos. Mmmm, de mayor quiero ser un animal salvaje. Grrrr...
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