Huele a frío,
desgarrado tiempo del inframundo.
Alejas a todo, hacia lo más profundo.
Sus almas van en un río.
Huele a invierno,
al vacío de sus sábanas
que dejaste una mañana
cuando los segaste con tu guadaña.
¿Hueles la tristeza
que a tu paso riega
jardines de maleza
de dolores y de pena?
Huele, amiga encapuchada,
y date la vuelta,
que no quiero ver tu faz manchada,
que mi pena anda suelta.