Ella…
Una mirada sincera, un tierno deseo de decir todo lo que tiene en su mente. Ganas locas de vivir un sueño que deambula por cada rincón de su habitación.
Ella…
Luces y sombras en un mismo cuerpo, lejos de todo, ajeno de otros pensamientos. Distraída, vive su día a día con la sonrisa más bella que es capaz de inventar, para alegrar la vista a sus seres queridos. Es ella.
Pero en su intimidad se desvanecen sus ganas de seguir, se hunde en la negatividad que oculta. Baja la cabeza pensando que nunca será capaz de concluir su ideal de futuro. Abre un baúl de palabras amigas, que le dan fuerzas, alegría. Que creen en ella. Esas palabras siempre estarán tras ella, aupándola hacia la cima de su vida, sonriéndole para cambiar un lugar álgido por el más tibio que se pueda imaginar.
Y así van pasando sus días. Días monótonos. Pero no sabe, que esa monotonía que crece a su alrededor producto de su imaginación la echará de menos pronto. Y pensará en esos días como los más maravillosos que ha vivido. Aunque muchos otros los superarán, siempre le quedará ese dulce recuerdo.
domingo, 14 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
De un músico. De un poeta.

Este adiós, no maquilla un "hasta luego".
Este nunca, no esconde un "ojalá".
Estas cenizas, no juegan con fuego.
Este ciego, no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo.
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo.
Estas vísperas, son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.
En la posada del fracaso, donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad comparten colchón.
Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán,
el hombre del traje gris saca un sucio calendario de bolsillo
y piensa...
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas.
Que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
De las dos Majas de Goya,
prefiero la misma que tú.
Los cirujanos de las decepciones cercenan por lo sano la alegría,
las venas del amanecer almacenan sangre fría
y cada lunes nace muerto el nuevo día.
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días... tus noches no.
Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador,
danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón,
hace siglos que pensaron: "las cosas mañana irán mejor"
es pronto para el deseo y muy tarde para el amor.
Los Romeos se demoran y las Julietas se desenamoran.
Joaquín Sabina.
miércoles, 3 de marzo de 2010
En Literatura.

Como gotas que caen, así escucha las voces de los demás. No quiere saber nada más aparte de su existencia sufrida. El sol la congela y agosto es febrero en su cuerpo. Nunca su mente había deambulado de tal manera, evadiéndose ante James I y pensando en la letra de la última canción mientras veía un cuadro ecuestre de Charles I. No sabía qué le estaba ocurriendo. Ante ese miedo de desaparición mental, acude a mirar a sus compañeras dando una visual de la clase. Una muestra sus sueños en trazos de grafito y otra actúa como si atendiera. Entonces vuelve a atender. Pero se vuelve a descubrir escribiendo algo que no había pensado en el margen de sus anotaciones. Se sorprende de haber escrito eso, nunca lo hubiera pensado de tal modo. Con la mirada fija en el que parecía el mensaje de un extraño escrito con su propia letra, empiezan a aparecer imágenes en su cabeza. Encuentros, hablar sobre todo y nada a la vez, compartir opiniones, sonreír a la vida, iluminar tenuemente el futuro, despedidas, no oír nunca un adiós sino un hasta la próxima vez que vengas sabiendo que así será. Que nos volveremos a ver en una tarde de domingo rara.
Sonríe. Y su sonrisa no es debida a la Civil War en Inglaterra que enfrentaba a Parlamentarios y partidarios del Antiguo Régimen. No. Nadie que la mirara en ese momento podría entender cómo podía sonreír ante el crucial momento de la historia británica en el que se encontraba. Lo que pasaba por su cabeza era bien distinto. Era felicidad, recuerdos.
Vuelve a dirigir la vista a su miscelánea de anotaciones. El mensaje grabado hace que vuelva el frío a su interior. Y entonces se dice: ¡qué gran verdad!
Conviertes el infierno
con una letra en invierno.
Dedícame un verso
y verano será mi invierno.
Rescata para mí un beso
y para ti bajo el cielo.
Allí se queda el cielo
mi verano es invierno
y el invierno es mi infierno.
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