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lunes, 4 de marzo de 2013

Lucía Sócam en Peligros (Granada)


“Pues no sé quién es, pero yo me apunto!” Y así empezó la aventura de este día uno de marzo.
Hace unos años, gracias a la canción Trece del disco Verdades Escondidas, conocí a la gran Lucía Sócam, cantautora de Guillena. El pasado viernes tuve la suerte de ver la presentación de su nuevo disco “Viejos tiempos, nuevos tiempos” en el granadino pueblo de Peligros.



La frase con la que comienzo esta crónica es de mi "arrastrada" compañera Lara, que cedió con gusto a acompañarme al concierto. Así que a eso de las 5 de la tarde decidimos partir hacia Peligros. No conocíamos el pueblo, así que con un par de indicaciones de unos amigos, teníamos más o menos la ruta clara. Lo gracioso fue cuando de los dos autobuses que podíamos coger, cogimos el que no nos llevaba a nuestra referencia para orientarnos. Pero a pesar de todo nos hicimos dueñas del plano de Peligros en un rato, nos dimos nuestros paseos, tomamos una pintoresca merienda (por llamarla de algún modo) y dejamos el tiempo pasar.
Cuando llegó la hora, nos hicimos con nuestras entradas y empezamos a ojear el disco que me había comprado allí mismo. Entramos y nos agenciamos con sitios de primera fila, de los mejores. La sala se fue llenando y, aunque no se llenó de forma completa, en el teatro se respiraba un ambiente familiar y muy caluroso, a pesar del frío que hacía.



Y entonces apareció ella, la Guerrera, acompañada en el escenario por Roberto Villegas, escritor peligrense. Se fueron alternando las canciones de Lucía y poemas a los que ponía voz Roberto. Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan José Téllez y Javier Egea estuvieron entre nosotros (espero no olvidar a ninguno). Cerró su parte con el poema de Juan José Téllez “El valor de los salvajes” que dejó al público totalmente anonadado. Gran actuación.



Bueno y qué puedo decir de Lucía. Todos los adjetivos que podría usar para hablar de su actuación, se quedan cortos. Cualquier persona que la haya escuchado en directo sabe que en cuanto coge la guitarra y empieza a cantar, trasmite a la perfección el mensaje de la canción y hace que el público lo sienta una milésima parte de lo que lo siente ella.



Abrió la actuación con Un hombre andaluz, magnífica canción a Blas Infante. Después nos deleitó con todo el repertorio de su disco: Creía en la gente, canción a Diamantino García; Prefiero ser diferente, donde la autora explica por qué prefiere leerse un buen libro antes que sentarse delante de la televisión; Republicana, canción que personalmente me emocionó muchísimo, dedicada a las mujeres republicanas por las que conocemos nuestra historia; Referente trovador, a Carlos Cano, y así un etcétera compuesto por 12 canciones, una maravilla todas y cada una de ellas. Además, en medio del concierto, cuando Roberto recitó Retrato de Antonio Machado, Lucía se salió del programa y nos deleitó con este poema hecho canción. “Espero que no me echéis de la empresa, pero es mi poema favorito y no me he podido resistir” fueron sus palabras.



Se cerró la actuación con la canción “Viejos tiempos. Nuevos tiempos”, canción que da nombre al disco. Cuando se despidieron y miramos la hora, vimos que habían pasado cerca de dos horas desde que entramos en el teatro. Nuestra sorpresa fue abismal porque el tiempo había volado en esa sala llena de música, de arte, de lucha y de memoria.



Después, entre risas y charlas, conseguimos que Lucía nos firmara un disco a cada una (Guerrera, menos mal que no me viste entre el público, porque hubiera sido toda una encerrona eso de subirme a recitar). Con una foto con la artista y charlas con ella y Roberto, pusimos broche final a esa tarde en la que, mientras media Granada estaba en un concierto de una artista comercial y conocida, nosotras decidimos ser diferente y apostamos por una tarde que difícilmente olvidaremos en mucho tiempo.



Aunque mi primo Alfonso Baro y mi primo Juan Manuel Alcedo (también conocido como mi padre) lo hicieron antes y de forma inigualable, me he permitido unirme al grupo que le dedica unas letras a Lucía Sócam. Básicamente, porque esto es lo mínimo que se merece y lo que yo puedo aportarle. Así que va por ella.

Hija de Guillena,
de patria andaluza,
de lucha llena
los corazones de los que se cruza.

Rebelde con causa,
grita todos los nombres.
Las 17, sus musas,
y la libertad de los hombres.

Guerrera de causas perdidas,
en un mundo pasivo.
De esta generación perdida
es el componente activo.

Con su voz, fuerza y energía,
nos trasmite su sentir
cuando grita con guitarra como fusil:
¡Viva la libertad! ¡Viva Andalucía!

Guerrera, si hubiera miles como tú,
la utopía de un mundo mejor
sería mañana una realidad
y no una película de ciencia ficción.


Ha quedado bien claro que recomiendo encarecidamente a Lucía y todo el movimiento que está llevando a cabo. Porque, sinceramente, ejemplos de juventud comprometida como es su caso, escasean. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

María Dueñas - El tiempo entre costuras


Después de Dime quién soy, decidí seguir con la temática de la mujer luchadora del siglo XX, condicionada por los avatares políticos y cuya vida se influye por estos. Así, además de la recomendación de mi madre y mi tía para que empezara a leer este libro, es como me acerqué a El tiempo entre costuras

Quién le diría a Sira Quiroga las vueltas que le da la vida: todos los acontecimientos históricos que vive, las personas influyentes de las que se rodea, las que entran y salen de su vida sin previo aviso, las idas y venidas por dos mundos: su España natal y un Marruecos desconocido.

Además de aspectos de la historia que ya conocía, que se presentan desde el punto de vista de esta joven modista que se abre camino por un mundo convulso y que cae para aprender a levantarse, me llama la atención cómo la autora hace que toda esta historia comience: una Hispano Olivetti. Como ella misma dice, si esa tarde no hubiera decidido ir a comprarla, su vida hubiera sido totalmente diferente, no se sabe si más fácil o más difícil. Este juego de coincidencias y situaciones que hacen que la historia (y la vida) no sea tal y como la protagonista tenía planeada, es el recurso ideal usado por la autora para comenzar un libro que, aparentemente inocente, comienza a cobrar más sentido y a entramar un argumento que se va hilando entre patrones.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Dime quién soy (Julia Navarro)


No sé exáctamente cómo describiría este libro. Para los amantes de la historia, les diría que es altamente recomendado. Para todo aquel que se deleite con el espionaje, le invitaría a pasear entre las páginas de este libro.

Guillermo, un periodista afincado en Madrid, recibe el encargo de investigar sobre la vida de su bisabuela que nadie de su familia conocía a ciencia cierta. Aunque empieza con desgana, poco a poco va desentramando una historia que le hace viajar por medio mundo. 

A través de la historia de Amelia Garayoa, Julia Navarro describe los grandes acontecimientos del sigo XX español y europeo, desde la Guerra Civil española hasta la caída del muro. Todo ello desde una perspectiva totalmente implicada y sufridora de los hechos que se iban sucediendo.Todo esto acompañado de un excelente trabajo de campo.

Algo que me gustaría destacar es que este tipo de literatura suele tomar partido por un "bando" u otro. Sin embargo,la autora se muestra totalmente objetiva, mostrando la crueldad de los totalitarismos europeos, tanto el fascismo como el stalinismo. 

No quiero adelantar nada del libro, ya que me parece que es algo que hay que disfrutar en primera persona sin tener más idea de lo que he dicho para poder sumergirse en él.

Pero no, a mí no me hubiera gustado ser Amelia Garayoa

sábado, 5 de marzo de 2011

Poetas (II): Pedro Salinas

Sin duda uno de los símbolos de la literatura española, de la Generación del 27, es el poeta del amor, Pedro Salinas. Desde Madrid, ciudad de nacimiento, hasta Boston, donde abandonó su cuerpo, se extiende medio siglo de obra literaria, que no sólo poética. La obra de Pedro Salinas comprende poesía, prosa y teatro. Para más información, por todos lados hay biografías suyas, esta entrada no va a ser una más. Por ello, qué mejor que él mismo para enseñar su calidad poética. ¿Qué más se puede pedir además de los pronombres?
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo»

lunes, 7 de febrero de 2011

Poetas (I): Catulo.

Vivir, Lesbia, y amar. Vamos a ello.
Los chismes de los viejos amargados
nos tienen que importar menos que nada.
Puede ponerse el sol, salir de nuevo,
pero la breve luz de nuestros días
una vez que se apague, será noche
que habremos de dormir, interminable.
Dame mil besos ya, dame cien luego,
y más tarde otros mil y otra centena,
y mil más y cien más, todos seguidos,
y al fin, cuando sumemos muchos miles,
los desordenaremos. Ni siquiera
nosotros lo sepamos. Que no pueda
un envidioso echarnos mal de ojo
si conoce el total de nuestros besos.

Catulo.

Hay poetas y poetas.
Se dice que una persona se viste de un color dependiendo del estado de ánimo. Yo defiendo también que cualquier persona según su ánimo puede sentir aún más la obra literaria de un poeta.
Hoy le dedico unas breves líneas a uno de los poetas latinos cuya obra literaria más me impactó en su tiempo y que aún hoy revivo cada vez que puedo. Así, Gayo Valerio Catulo, se convirtió en uno de mis poetas más admirados. No sé si son por sus poemas de amistad hacia sus personas queridas, sus poemas de reflexión personal o por sus poemas de amor/odio hacia Lesbia. Quizá sea su sinceridad, sus pocos tapujos ante las palabras, ser claro y directo. Por ese odio que puede demostrar con palabras hacia la persona que más ama.
No voy a marear con datos biográficos, sólo pondré una composición más, de despedida.

Si alguna vez llegáis a ser lectores
de mis simplezas y no os espanta
acercar vuestras manos hasta mí...


jueves, 29 de abril de 2010

The Girl of Cadiz - Lord Byron

Oh never talk again to me
Of northern climes and British ladies;
It has not been your lot to see,
Like me, the lovely girl of Cadiz

Although her eye be not of blue,
Nor fair her locks, like English lasses,
How far its own expressive hue
The languid azure eye surpasses !

Prometheus-like, from heaven she stole
The fire, that through those silken lashes
In darkest glances seem to roll,
From eyes that cannot hide their flashes:

And as along her bosom steal
In lengthen'd flow her raven tresses,
You'd swear each clustering lock could feel,
And curl'd to give her neck caresses.

Our English maids are long to woo,
And frigid even in possession;
And if their charms be fair to view,
Their lips are slow at Loves confession:
But, born beneath a brighter sun,
For love ordain'd the Spanish maid is,
And who, --- when fondly, fairly won, ---
Enchants you like the Girl of Cadiz ?

The Spanish maid is no coquette,
Nor joys to see a lover tremble,
And if she love, or if she hate,
Alike she knows not to dissemble.

Her heart can ne'er be bought or sold ---
Howe'er it beats, it beats sincerely;
And, though it will not bend to gold,
'T will love you long and love you dearly.

The Spanish girl that meets your love
Ne'er taunts you with a mock denial,
For every thought is bent to prove
Her passion in the hour of trial.

When thronging foemen menace Spain,
She dares the deed and shares the danger;
And should her lover press the plain,
She hurls the spear, her love's avenger.

And when, beneath the evening star,
She mingles in the gay Bolero,
Or sings to her attuned guitar
Of Christian knight or Moorish hero,
Or counts her beads with fairy hand
Beneath the twinkling rays of Hesper,
Or joins Devotion's choral band,
To chaunt the sweet and hallow'd vesper; ---

In each her charms the heart must move
Of all who venture to behold her;
Then let not maids less fair reprove
Because her bosom is not colder:

Through many a clime 't is mine to roam
Where many a soft and melting maid is,
But none abroad, and few at home,
May match the dark-eyed Girl of Cadiz.




Ya tenía que comenzar a dejar huella mis estudios en este espacio de alguna manera.