“Pues no sé quién es, pero yo me apunto!” Y así empezó la
aventura de este día uno de marzo.
Hace unos años, gracias a la canción Trece del disco
Verdades Escondidas, conocí a la gran Lucía Sócam, cantautora de Guillena. El
pasado viernes tuve la suerte de ver la presentación de su nuevo disco “Viejos
tiempos, nuevos tiempos” en el granadino pueblo de Peligros.
La frase con la que comienzo esta crónica es de mi "arrastrada" compañera Lara, que cedió con gusto a acompañarme al concierto. Así
que a eso de las 5 de la tarde decidimos partir hacia Peligros. No conocíamos
el pueblo, así que con un par de indicaciones de unos amigos, teníamos más o
menos la ruta clara. Lo gracioso fue cuando de los dos autobuses que podíamos
coger, cogimos el que no nos llevaba a nuestra referencia para orientarnos.
Pero a pesar de todo nos hicimos dueñas del plano de Peligros en un rato, nos
dimos nuestros paseos, tomamos una pintoresca merienda (por llamarla de algún
modo) y dejamos el tiempo pasar.
Cuando llegó la hora, nos hicimos con nuestras entradas y
empezamos a ojear el disco que me había comprado allí mismo. Entramos y nos
agenciamos con sitios de primera fila, de los mejores. La sala se fue llenando
y, aunque no se llenó de forma completa, en el teatro se respiraba un ambiente
familiar y muy caluroso, a pesar del frío que hacía.
Y entonces apareció ella, la Guerrera, acompañada en el
escenario por Roberto Villegas, escritor peligrense. Se fueron alternando las
canciones de Lucía y poemas a los que ponía voz Roberto. Antonio Machado,
Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan José Téllez y Javier Egea
estuvieron entre nosotros (espero no olvidar a ninguno). Cerró su parte con el
poema de Juan José Téllez “El valor de los salvajes” que dejó al público
totalmente anonadado. Gran actuación.
Bueno y qué puedo decir de Lucía. Todos los adjetivos que
podría usar para hablar de su actuación, se quedan cortos. Cualquier persona
que la haya escuchado en directo sabe que en cuanto coge la guitarra y empieza
a cantar, trasmite a la perfección el mensaje de la canción y hace que el
público lo sienta una milésima parte de lo que lo siente ella.
Abrió la actuación con Un hombre andaluz, magnífica
canción a Blas Infante. Después nos deleitó con todo el repertorio de su disco: Creía en la gente, canción a Diamantino García; Prefiero ser diferente,
donde la autora explica por qué prefiere leerse un buen libro antes que
sentarse delante de la televisión; Republicana, canción que personalmente me
emocionó muchísimo, dedicada a las mujeres republicanas por las que conocemos
nuestra historia; Referente trovador, a Carlos Cano, y así un etcétera
compuesto por 12 canciones, una maravilla todas y cada una de ellas. Además, en
medio del concierto, cuando Roberto recitó Retrato de Antonio Machado, Lucía
se salió del programa y nos deleitó con este poema hecho canción. “Espero que
no me echéis de la empresa, pero es mi poema favorito y no me he podido
resistir” fueron sus palabras.
Se cerró la actuación con la canción “Viejos tiempos. Nuevos
tiempos”, canción que da nombre al disco. Cuando se despidieron y miramos la
hora, vimos que habían pasado cerca de dos horas desde que entramos en el
teatro. Nuestra sorpresa fue abismal porque el tiempo había volado en esa sala
llena de música, de arte, de lucha y de memoria.
Después, entre risas y charlas, conseguimos que Lucía nos
firmara un disco a cada una (Guerrera, menos mal que no me viste entre el
público, porque hubiera sido toda una encerrona eso de subirme a recitar). Con
una foto con la artista y charlas con ella y Roberto, pusimos broche final a
esa tarde en la que, mientras media Granada estaba en un concierto de una
artista comercial y conocida, nosotras decidimos ser diferente y apostamos por
una tarde que difícilmente olvidaremos en mucho tiempo.
Aunque mi primo Alfonso Baro y mi primo Juan Manuel Alcedo
(también conocido como mi padre) lo hicieron antes y de forma inigualable, me
he permitido unirme al grupo que le dedica unas letras a Lucía Sócam.
Básicamente, porque esto es lo mínimo que se merece y lo que yo puedo aportarle.
Así que va por ella.
Hija de Guillena,
de patria andaluza,
de lucha llena
los corazones de los que se cruza.
Rebelde con causa,
grita todos los nombres.
Las 17, sus musas,
y la libertad de los hombres.
Guerrera de causas perdidas,
en un mundo pasivo.
De esta generación perdida
es el componente activo.
Con su voz, fuerza y energía,
nos trasmite su sentir
cuando grita con guitarra como fusil:
¡Viva la libertad! ¡Viva Andalucía!
Guerrera, si hubiera miles como tú,
la utopía de un mundo mejor
sería mañana una realidad
y no una película de ciencia ficción.
Ha quedado bien claro que recomiendo encarecidamente a Lucía
y todo el movimiento que está llevando a cabo. Porque, sinceramente, ejemplos de juventud comprometida como es su caso, escasean.

Anda que no mereció la pena ni nada... :)
ResponderEliminarA partir de ese día te juro que me apunto a toooodo lo que tú me digas! improvisar a tu lado es maravilloso :)
Y gracias por haberme mostrado, de rebote, a esta increíble cantautora <3 ya soy fan :)
(aunque de ti, siempre más ^_^)
Muaaacs~
Ese fue otro de los placeres de la tarde: ver cómo tú te emocionabas con la voz de esta artista, porque yo ya sabía cómo iba a salir, pero no sabía qué efecto tendría en ti. Pero fue el efecto deseado :)
EliminarYa seguiremos improvisando juntas!!
No sabes cuanto me alegro ver las fotos tuya con Lucia...Letrista poeta y musica de Trece , las dos juntas...Me alegro que disfrutaras tanto...Y te felicito por las magnificas fotos, de una plástica increíble....Un beso enorme
ResponderEliminarPrimo, no sabes la alegría que fue para mí estar allí y volver a disfrutar y emocionarme como la primera vez que la vi cantar. Ha sido magnífico.
EliminarY las fotos, no son mérito mío (más quisiera!) sino de mi acompañante y amiga Lara, que precisamente ha comentado justo antes que tú esta entrada. Ella es la artista fotógrafa.
Como te dije, solo me queda veros a los dos juntos, cosa a la que estaré muy atenta para intentar estar presente la próxima vez que actuéis.
Un beso muy fuerte.