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jueves, 8 de abril de 2010

Experiencias



Hay experiencias que cambian la vida. Yo lo sé de buena mano, como cualquier persona que se precie. Podría hablar de mis experiencias en Granada, de mis amistades o de mi nueva vida. Hoy no va a ser ese el tema en cuestión. Hoy voy a hablar de mi padre y su primo.



En una noche de agosto compartimos sin darnos cuenta una de esas experiencias que cambió mi vida. Ahora miro la música y la poesía como hermanas gemelas y no como primas hermanas tal y como solía hacer antes.

4 comentarios:

  1. ¡Mierda!

    No debería decir esto, aquí no, pero ese verano, tú emoción en Puerto Real al oir el nombre de trece rosas, tu presencia en Prado del Rey ante tantos amigos, la noche en Espera, los kilómetros poéticos-musicales que hicimos ese verano, serán una de las experiencias más grandes de mi vida.
    Espero que no se lo cuentes a nadie.
    Besos.

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  2. Ojala yo pudiera asistir a las proximas...pena que son en agosto...Me ha gustado mucho los estilos utilizados en la musica....Un abrazo

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  3. Con un padre así ya se puede, jeje. Sigue compartiendo todo el tiempo que puedas con él, te lo dice alguién que se quedó sin padre cuando apenas tenía 2 años.

    Saludos

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