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lunes, 25 de noviembre de 2013

Canción IV a Guiomar (Homenaje a Antonio Machado)

No soy poeta, pero en la lejanía, entre campos violetas te veo matar el día. Anudados en coleta tus rizos son guía del viento, veleta a tempestades retas.
Así te veo, Guiomar, escondida en el monte, te veo desde el mar, donde olas te rompen. Azul es tu mirar, tus ojos fluyen, libertad es tu andar.
Tren donde cabalgo buscando tu serranía. Nobles campos, verde compañía. Un cuerpo yermo a la melancolía asesina está expuesto a la nostalgia fría.
Entre los olivos, Guiomar, tú apareces, ganas al olvido, retas a los fuertes amantes heridos a jugar su suerte a la luna. Perdidos haces que se encuentren
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Apareces en mis manos viajeras. Eres la tinta con la que escribo a la luna, al sol, al mar, a la tierra, al dulce cantar de un mirlo, a la luz tenue de esta sierra, al azul de este marinero en pena, a la tempestad que resulta fiera.
Ojos de niña en cuerpo de mujer que se advierte en la lejanía la luz que el sol les ha de deber por iluminar con toda su rebeldía. Musa que nos hace beber de la fuente de su sabiduría para su agua no perder. Para ti, Guiomar, mi poesía.

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