"ven con tu vestido de tormenta,
esa espina dorsal de dinosaurio,
tu lengua de gata callejera con sabor a whisky barato,
tambaleándote,
susurrando al oído de este extraño
un poco de atención"
(Pablo Benavente)
Esa poesía tan puta
que me eleva,
que me deja sin sentidos,
cuando las cosquillas busca.
Ese diente de león
que todos queremos seguir,
mientras desde arriba se ríe
de los ilusos que sueñan poseer
sus caderas,
que dejan a su paso
miles de primaveras perdidas,
sueños rotos
y piezas sueltas
que buscan quien la encaje
en la soledad de la barra de un bar.
Los locos hablan
de la inmensidad del mar.
Yo les hablo del azul de su mirar,
el verde de su caminar
y lo gris que me deja su pasar...
Que sus besos siempre son de otros
que no saben cómo besar
(ni versar).
La mujer, esa poesía tan puta...
Yo voy subiendo la cuesta de enero
con un propósito por bandera:
lanzarme de nuevo al vacío
(para ver si esta vez no lo cumplo).
Me quito el sombrero... =)
ResponderEliminar