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miércoles, 23 de abril de 2014

Todo lo que se quedó por decir y nunca te diré

Una noche de diciembre
que parecía de septiembre.
Las noches en portales ajenos
compartiendo lo puta que es la vida,
y las ganas que le tenemos.
Luego,
la esperanza vino a teñirse de verde,
por eso de la envidia
del calor de tu mirada.
Los poetas se desnudan
para alcanzar la pureza,
pero olvidan sus propósitos
al verte aparecer.
Siguen desnudos,
a versos descubiertos,
a poesía abierta.
La pena te huye,
que tu sonrisa es un sable
que la arranca de vidas ajenas,
para luego celebrarlo
con la víctima liberada
compartiendo el humo en tu banco favorito
o dejándote llevar
por tu rubia favorita.
Los versos sabor insomnio
que te cuelgan de la espalda
a la espera de un cualquiera
que sepa escribirlos
a la altura de la musa.
Una llamada inesperada
para luchar con la ansiedad
de un cuerpo caído,
que vienes a tender una mano
para hacerlo avanzar
y al oído decirle a gritos:
"¿ves?
Eres buena,
eres lista,
eres muy importante"
y a la mierda todos los libros de autoayuda
si sigues aquí...
Quizás,
me haya ganado el reloj,
pero tengo una libreta
llena de cosas bonitas
que se me quedaron por decir
y nunca te dije.

2 comentarios:

  1. No quiero parecer pesado ni recurrente pero estás escribiendo de tal manera que tienes rodeada a la poesía y tiene dificil escapatoria.

    Un placer pasar por aquí y leerte.

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  2. Quizás sea porque antes acorralaron la poesía para mí, para mostrármela y hacerme descubrir todo lo que esconde. Siempre en forma de juego. Espero que no se escape nunca.

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