Buenos días,
no la conozco,
pero sé que existe.
Señora:
es usted el verso
que encabalga
todos mis poemas;
el acento de la palabra "acción"
el espíritu suave del amor.
Es usted
el consuelo del desconsuelo;
la posibilidad que confirma la regla,
"que a lo imposible
le vienen grandes dos letras",
dice usted.
Es usted
la mirada de mi perdón,
la sonrisa de mi desamor,
yo,
con patria blanca y verde,
he alzado por usted mi bandera
(que es la suya)
y mi país está
en el mar que habita
en sus ojos.
Señora,
no la conozco,
pero sé que existe.
Este humilde ser
es, tan sólo,
quien va a decorar su tristeza
con los versos que le regala;
su soledad,
se queda en las grandes ciudades
porque,
aunque no la conoce,
sabe que cuando usted aparezca,
unirá cielo y tierra
y se irán a vivir a las nubes.
Usted y yo
seremos ajenos
al desastre que originamos
en el resto del planeta
por pronunciar esa palabra.
Sin embargo,
señora,
yo soy ese capítulo eterno
del libro de su vida,
pero a usted le gusta
tan despacio leer,
que usted no me conoce,
pero yo
sé
que
existe.
Si que existe...incluso a veces se llama Poesía...un beso, Irene
ResponderEliminarA veces adopta el nombre que menos imaginamos. Otro beso
EliminarDile a esa señora que me haga una visita, en forma de musa o lo que sea, que yo le hago un hueco para acabar con la sequía de palabras... Y muy bueno, Irene, poemario YA.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Edu. Respecto a ese poemario, hay algo en camino :)
EliminarLa he nominado para los premios Liebster Award de blogs. Míralo en http://telescopiosbisiestos.blogspot.com.es/2014/06/liebster-award-nominada-nominando.html
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