Tiritaba de frío ante el calor humano.
Susurraba las colillas que no se fumaba
y liaba las decepciones en papel de fumar.
Ella la miraba,
como quien se sabe de la tristeza,
como quien busca un consuelo en una sonrisa apagada,
un cuerpo apagado,
un sentir desconectado.
Así pasaba las noches,
tiritando ante el calor humano.
Mientras, Tom Waits las invita a un blues,
que no tiene sentido,
porque no hay tumba de dos,
hay miles de heridos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario