Estudio
todas esas noches
que no te tengo,
que poco a poco
te vas perdiendo
entre otros cuerpos
(entre otros miedos).
Me quedan dos desengaños
para mi máster en tu ausencia,
que nunca has estado
pero yo te siento cerca.
Esta costumbre de los mortales
de amar a las musas y deidades,
que se ponen tu miel en la boca
y es otro quien la roza...
y se la come
sin dejar sobras.
Septiembre sigue sonando
a recuperar el suspenso en tus caderas,
a ese fuego apagado
que con hielo quemas.
Nunca he sido buen estudiante
en lo que al corazón respecta.
Pero me tatuaste "Libertad"
aquí, justo en mi parte izquierda.
Ahora se está borrando
porque no encuentra un corazón
que la sostenga.
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