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martes, 26 de febrero de 2013


Olvidaste en mi alma cuadernos en los que solías preguntar
cuántos días faltan para vernos.

Apareces y desapareces.
Vas y vienes
como se te antoja,
como te conviene.

Estrella que pasa,
deja a su espalda rastros de ilusión,
de paciencia, de pasión,
de algo parecido al amor.

Pero eres estrella fugaz,
vas y vienes,
apareces y desapareces
y nadie sabe si volverás.

Si vuelves alguna vez:
no prometas paraísos perdidos,
ni una pasión desmedida,
ni caigas en promesas vanas.

No quiero que seas mi Eva
mientras vayas de Adán en Adán,
prometiendo la luna un día
y al siguiente nadie sabe donde estás.

Otras formas de redescubrir una canción.
Dedicarle unas letras.
Y hacerla más parte de ti.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Carta de amor

El comienzo de nuestra relación fue algo complicado. Era un invierno frío (supongo) y yo estaba destinada a ir por mal camino, aunque ella me mostró el correcto. Desde entonces nuestra relación tomó esas pautas: nunca quiere que me equivoque, me empuja hacia donde ir, encamina mis pasos hacia la ruta que me conviene. Sin embargo, a veces he querido hacerle caso y he caído. Siempre la veo ahí, dándome la mano para ayudarme a levantarme, mientras oigo un "te lo dije". Nunca me deja sola. También deja que me equivoque por mí misma, porque así se aprende. No obstante, siempre está en mis triunfos, aplaudiéndome mientras enfunda una sonrisa. En momentos de angustia sabe escucharme y aconsejarme; sé que, aún lejos, puedo sentirla cerca con una simple llamada de teléfono. Quizás, algún día, alguien me llegue a comprender como lo hace ella, pero, lo siento, nunca nadie podrá conocerme como ella me conoce. Y, de ninguna manera, nadie podrá sustituirla, Podría decir que es la relación más larga, fructífera y real que he tenido, tengo y tendré. Real porque sé que me quiere y sé que la quiero por mucho tiempo que pase. Parece una declaración de amor y lo es: si entiendes el amor como la capacidad del ser humano de saltar el muro que lo separa de otra persona y comprenderla (como dijo aquel filósofo), lo es. En estos días en los que todo el mundo me asemeja a mi rama paterna, quiero recordar que soy fruto de dos. No es un día especial pero... ¿es necesario una fecha señalada para recordarle a tu madre cuánto la quieres?


sábado, 16 de febrero de 2013

Marwan, cantautor y poeta


Hace unos años, un buen amigo mío me dijo: "oye, escucha esta canción, que te conozco y sé que te va a gustar." Efectivamente, me conoce bien. Así fue como Marwan, cantautor y poeta entró en mi vida, en mi biblioteca y en mi lista de reproducción.


Lo primero que conocí de él fue su música. Música que enfunda unas letras que dicen más de lo que esconden. No es un cantautor que se estanque en un tema y a partir de ahí desarrolle su obra. Desde el amor más sincero de Cómo decirte a la descripción de la cruel realidad de los Meninos da rua, pasando por la picaresca de La epidemia y el recuerdo del 11M con Jueves 7:36. En realidad, no podría decidir entre una u otra canción. Aunque he de admitir que me enamoró con su canción de Meninos da rua y su final en portugués:

Naceu em um pano sujo na sua casa numa favela do Brasil
Naceu com a cruz dos pobres nas costas, com um papelâo como berço
Naceu e te batizarâo com fome e teu sobre nome miseria
Naceu e estranhou uma vida sem pai, naceu essa foi sua sentença

Teus sonhos tinhamde forma de balâo.
Mais furo o dia que chegou o escadrao.
Menino vagabundo foi carne de pistola, meninos de rua.

Recuerdo que cuando empecé a escucharlo su estilo me recordaba al gran Ismael Serrano. Me dije "sería todo un bastinazo que cantaran los dos juntos alguna canción". Y apareció El próximo verano. Creo que sobran las palabras.

Hablando de palabras, yo venía aquí a hablar de su libro. La triste historia de tu cuerpo sobre el mío es el primer poemario de este autor. Precisamente hoy he terminado de leerlo y he de decir que me ha dejado con ganas de más. Como todo poemario, cuando acabas de leerlo te sientes más cerca del autor, será porque mi percepción personal de la poesía es como algo muy íntimo, muy personal, que lanzas al viento para que quien quiera lo recoja, lo lea y lo interprete a su manera. Lo haga suyo. Y esto es lo que Marwan hace en este libro.

Es curioso cómo descubrí este libro. Por noviembre vi en Facebook que alguien compartía la siguiente foto:



Me quedé tan prendada de ese poema, que no venía acompañado de nombre de autor ninguno que empecé a buscar a quién pertenecía. Así me encontré de frente con Marwan, el poeta. Salí corriendo a buscar su libro por Granada y por Cádiz, pero descubrí que solo se podía adquirir en Madrid. Localicé rápidamente la librería donde se podía comprar y le pedí a una amiga que me lo trajera. Cuando fue ya estaba agotado. Pero no perdí esperanzas. En cuanto llegó a Granada, salí a comprármelo  quedándome yo con el último ejemplar. Cada mañana me acompañaba mientras desayunaba, una gran compañía. He sonreído, me ha emocionado, me he identificado con algunos poemas y me ha sorprendido gratamente. Porque, quien me conoce, sabe que mi nombre es Irene y el de mi hermana, Lucía. Así que, de todos los nombres del mundo, Marwan eligiera estos dos nombres para un poema hizo que me sorprendiera, me emocionara y sonriera mucho. Aquí dejo el fragmento:


No es necesario recomendar a este autor, las canciones y los poemas hablan por sí mismos. Por si acaso, dejo su propia descripción, extraída de su libro:
Nací en Madrid en 1979 y siempre me costó mucho expresarme. Nunca tuve la suerte de ser una persona que tras una ruptura, disputa o cualquier otro tipo de situación me quedara con alguna palabra sin decir. Yo siempre me quedaba con un millón de cosas que no había sido capaz de expresar. Unas veces por miedo al ridículo, otras por miedo a hacer ruido, otras por miedo a hacer daño y casi siempre por miedo a que no me quisieran. Con el tiempo me atrví a escribir canciones. Había demasiado tráfico entre mi cabeza y mi corazón, necesitaba descongestionar de algún modo. En trece años aún no he parado. Pero hay cosas que no caben en una canción; no es su lugar o simplemente necesitan otro formato para ser más preciso en lo que quiere relatar. Por eso hago poemas, para contar lo que no puedo de otro modo y porque tengo una necesidad irremediable de comunicar(me). El mundo es demasiado bonito y demasiado feo para no contarlo.
A partir de este momento estos poemas no son míos. Son del que al leerlos los interpreta bajo su mirada personal. Sería maravilloso que estas páginas te recordaran a alguien, te golpearan ligeramente las entrañas o simplemente te trajeran alegría por un instante. Gracias por tu compañía.

Gracias Marwan, por tu obra.
Gracias Tarik, por abrirme las puertas a este mundo.

http://www.marwanweb.com/
http://marwanblog.blogspot.com.es/

miércoles, 13 de febrero de 2013

Rutina

Trozos de sol por la persiana.
Las palomas le cantan al despertador.
Peleas de gatos.
Perros ladrando.
Señoras que lanzan su grito de guerra.
Pícara no se calla
ni siquiera los sábados.
Conversaciones ajenas
se cuelan por las cortinas.
El caballo relincha.
Las campanas de las 10:15.
Buenos días,
Granada.

jueves, 7 de febrero de 2013

Eres mujer (yo lo sé).

Curvas vertiginosas paraíso
de todo caminante que se precie.
Me abandona mi espíritu tísico
cuando mis manos contigo se mecen.

Aurora tardía de vidas perdidas
en tu cuerpo frío tienen fin.
Impulsas a las ánimas la valentía
que en otras no aprecian como en ti.

No ilusionas al inocente.
No eres de esas mujeres crueles
que te ponen un caramelo en los dientes
pero te lo quitan cuando no convienen.

Dices la verdad, vas de frente.
Abres los ojos al ciego,
haces oír al sordo
y hablar al mudo.
(y hablas en mi mundo).

No sé cómo te verán los demás,
pero para mí eres mujer.
Me lo demuestras cuando no hay nadie más
y cuando tus cuerdas me dejas recorrer.



A veces no hace falta más que una tarde perdida entre las cuerdas de una guitarra para quererle regalar algo especial y simbólico como es un poema.

domingo, 27 de enero de 2013

Huele a frío,
desgarrado tiempo del inframundo.
Alejas a todo, hacia lo más profundo.
Sus almas van en un río.

Huele a invierno,
al vacío de sus sábanas
que dejaste una mañana
cuando los segaste con tu guadaña.

¿Hueles la tristeza
que a tu paso riega
jardines de maleza
de dolores y de pena?

Huele, amiga encapuchada,
y date la vuelta,
que no quiero ver tu faz manchada,
que mi pena anda suelta.