La sonrisa rota.
Las decepciones colgadas del pelo.
Los desamores caen de los ojos
en cada una de las lágrimas
que llevan su nombre.
El dolor de los versos que te escribo
clavados en la espalda,
menos arañazos, más puñaladas.
El temor de los versos que no te escribo,
pero que sé que me quedan por sentir.
El invierno soleado de Maastricht
que combate a un cuerpo apagado
y fuera de cobertura.
Un verde que es azul
por falta de esperanzas
y de esperar lo que no ha de llegar.
Un suspiro.
Una canción inacabada.
Una máscara de carnaval
tan grande
que oculta lo que el espejo
me suele reflejar.
Hermoso y melancólico retazo...Lo bueno del invierno es que nos permite crear serenamente...y lo mejor es que pronto llega la primavera, con su luz y su esperanza...Besos
ResponderEliminarY más si falta esa luz de nuestra tierra.
EliminarUn beso enorme.
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