Una resaca emocional
de la ausencia que marcan
a golpes de tic tac
las agujas que se mueven
entre mis labios
desde tu verso.
Un cuerpo tatuado
a fuego, contando decepciones
por encima del hombro,
la esperanza de la primavera,
desespera.
Todo es mentira:
desde esa manía de flotar
con la luz del sol,
a encontrar ese
"voy a hacer contigo
lo que le hace la primavera
a los cerezos."
Mentira:
hay que huir del sol,
buscando la falda de la luna.
Y los cerezos
dan alergia.
Un dolor de domingo
escrito un lunes,
recitado un martes,
escupido un miércoles,
quemado un jueves,
bebido un viernes
y olvidado un sábado.
Una cicatriz
en forma de vocal
del lado femenino de mi cama,
que la distancia es infumable,
pero arde el morbo de la lejanía
que desaparece cuando tu casa
es la mía
(sin ser tu cama
la mía).
Hoy me quedo con esto:
ResponderEliminar"Un dolor de domingo
escrito un lunes,
recitado un martes,
escupido un miércoles,
quemado un jueves,
bebido un viernes
y olvidado un sábado."
Y vuelta a empezar..
Un placer
Besos