Musa:
resuenan a tu paso
las armas de las que me despojas.
Me quedo muda a tu lado,
no salen palabras de mi boca.
Tu inmortalidad infinita
se vuelca en poemas,
y vacías y rellenas mi tintero
con lágrimas, heridas,
cicatrices abiertas.
Mi verde esperanza
lo tiñes de azul tristeza.
Te impuse por ley
que no te quedaras,
que te fueras,
que si vas a quemar
que sea en camas ajenas.
Pero ignoras
una ley de carretera
y te quedas.
Mira,
ya que juegas a doler,
convierte mis noches en guerra,
mis sábanas, en trinchera,
seamos un cuerpo a cuerpo
por mar, aire y tierra.
Déjame leer
tus historias sin palabras,
contigo sólo leo en braille.
Pero te volverás a ir,
ninfa desencantada,
me dejarás un alma quemada
y muertas todas mis palabras.
Toda una declaración de intenciones pintada en un poema.
ResponderEliminarComienzas con tal fuerza que es imposible no caer en tus letras.
Y voy encontrando perlas
"Pero ignoras
una ley de carretera
y te quedas."
"Déjame leer
tus historias sin palabras,
contigo sólo leo en braille."
que me reafirman en lo acertado de leerte, de seguirte.
Un placer
Besos
Y a mí que me encanta que me sigáis tanto tú como tu primo.
EliminarUn beso
Con lo que he leído por aquí, tú también juegas a doler... Me encanta como escribes.
ResponderEliminar¡Un beso!
¡Muchísimas gracias, Marta! Y sí, de vez en cuando juego a doler, o juego cuando duelen, depende de la situación. Muchas gracias por pasarte, ¡otro beso! (y más versos)
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