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viernes, 28 de marzo de 2014

Carta a una musa itinerante

Musa:

resuenan a tu paso
las armas de las que me despojas.
Me quedo muda a tu lado,
no salen palabras de mi boca.
Tu inmortalidad infinita
se vuelca en poemas,
y vacías y rellenas mi tintero
con lágrimas, heridas,
cicatrices abiertas.
Mi verde esperanza
lo tiñes de azul tristeza.

Te impuse por ley
que no te quedaras,
que te fueras,
que si vas a quemar
que sea en camas ajenas.

Pero ignoras
una ley de carretera
y te quedas.

Mira,
ya que juegas a doler,
convierte mis noches en guerra,
mis sábanas, en trinchera,
seamos un cuerpo a cuerpo
por mar, aire y tierra.
Déjame leer
tus historias sin palabras,
contigo sólo leo en braille.

Pero te volverás a ir,
ninfa desencantada,
me dejarás un alma quemada
y muertas todas mis palabras.

4 comentarios:

  1. Toda una declaración de intenciones pintada en un poema.
    Comienzas con tal fuerza que es imposible no caer en tus letras.
    Y voy encontrando perlas
    "Pero ignoras
    una ley de carretera
    y te quedas."

    "Déjame leer
    tus historias sin palabras,
    contigo sólo leo en braille."

    que me reafirman en lo acertado de leerte, de seguirte.

    Un placer

    Besos

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    1. Y a mí que me encanta que me sigáis tanto tú como tu primo.
      Un beso

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  2. Con lo que he leído por aquí, tú también juegas a doler... Me encanta como escribes.
    ¡Un beso!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Marta! Y sí, de vez en cuando juego a doler, o juego cuando duelen, depende de la situación. Muchas gracias por pasarte, ¡otro beso! (y más versos)

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