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lunes, 20 de enero de 2014

Un reflejo

La sonrisa rota.
Las decepciones colgadas del pelo.
Los desamores caen de los ojos
en cada una de las lágrimas
que llevan su nombre.
El dolor de los versos que te escribo
clavados en la espalda,
menos arañazos, más puñaladas.
El temor de los versos que no te escribo,
pero que sé que me quedan por sentir.
El invierno soleado de Maastricht
que combate a un cuerpo apagado
y fuera de cobertura.
Un verde que es azul
por falta de esperanzas
y de esperar lo que no ha de llegar.
Un suspiro.
Una canción inacabada.
Una máscara de carnaval
tan grande
que oculta lo que el espejo
me suele reflejar.

martes, 14 de enero de 2014

Revolvió

Se ahogan
todos los poemas escritos
y todos los poetas vivos
en el mar de la incertidumbre
cuando se dejan llevar
por el vaivén de tus caderas
y no saben nadar.

Eres una melodía inacabada,
una bienvenida al caos
que tú misma originas
cuando pasas por las vidas,
como un huracán
con dos ojos marrones
de las tierras que vienes a revolver.

Por tu espalda,
suben las escaleras
que bajan al cielo
de los infiernos.

Infierno...
Lleno de enamorados
a los que tatuaste sin dolor:
"Este invierno comienza aquí",
y te fuiste sin decir adiós.

Locos...
que siguen buscando tu perfume
en ropas ajenas,
tu sabor,
en bocas ajenas,
pero solo encuentran
una solitaria estación
donde recogen a la pena.
La acompañan a su habitación,
le hablan de ti
de cómo les corres
por las venas,
y que ya no se corren
sin tu presencia.
Ahora se conforman con encontrar
alguna clavícula que follarse,
alguna distancia que fumarse,
en un cigarro solitario de después
del desastre que originaste.

Que pones la vida patas arriba
y no vuelves a ordenarla.

Pero esperas
en cualquier esquina
para arrancar
al transeúnte distraído
y romper así
su tranquilidad.

lunes, 13 de enero de 2014

"ven con tu vestido de tormenta,
esa espina dorsal de dinosaurio,
tu lengua de gata callejera con sabor a whisky barato,
tambaleándote,
susurrando al oído de este extraño
un poco de atención"
(Pablo Benavente)

Esa poesía tan puta

que me eleva,
que me deja sin sentidos,
cuando las cosquillas busca.
Ese diente de león
que todos queremos seguir,
mientras desde arriba se ríe
de los ilusos que sueñan poseer
sus caderas,
que dejan a su paso
miles de primaveras perdidas,
sueños rotos
y piezas sueltas
que buscan quien la encaje 
en la soledad de la barra de un bar.
Los locos hablan
de la inmensidad del mar.
Yo les hablo del azul de su mirar,
el verde de su caminar
y lo gris que me deja su pasar...
Que sus besos siempre son de otros
que no saben cómo besar
(ni versar).

La mujer, esa poesía tan puta...


Yo voy subiendo la cuesta de enero

con un propósito por bandera:
lanzarme de nuevo al vacío
(para ver si esta vez no lo cumplo).

domingo, 5 de enero de 2014

Cualquier día de estos

Te apago el sol,
hipoteco el corazón,
disparo a la razón,
ciego a la intuición,
exploto la intención
de versar tu habitación.

Cualquier día de estos,
te arranco el alma a versos,
para que devuelvas a mi cuerpo,
lo que de mí tiraste al viento.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Canción IV a Guiomar (Homenaje a Antonio Machado)

No soy poeta, pero en la lejanía, entre campos violetas te veo matar el día. Anudados en coleta tus rizos son guía del viento, veleta a tempestades retas.
Así te veo, Guiomar, escondida en el monte, te veo desde el mar, donde olas te rompen. Azul es tu mirar, tus ojos fluyen, libertad es tu andar.
Tren donde cabalgo buscando tu serranía. Nobles campos, verde compañía. Un cuerpo yermo a la melancolía asesina está expuesto a la nostalgia fría.
Entre los olivos, Guiomar, tú apareces, ganas al olvido, retas a los fuertes amantes heridos a jugar su suerte a la luna. Perdidos haces que se encuentren
**
Apareces en mis manos viajeras. Eres la tinta con la que escribo a la luna, al sol, al mar, a la tierra, al dulce cantar de un mirlo, a la luz tenue de esta sierra, al azul de este marinero en pena, a la tempestad que resulta fiera.
Ojos de niña en cuerpo de mujer que se advierte en la lejanía la luz que el sol les ha de deber por iluminar con toda su rebeldía. Musa que nos hace beber de la fuente de su sabiduría para su agua no perder. Para ti, Guiomar, mi poesía.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Perderé mi miedo si se trata de salvarte a ti
(Adriana Moragues)
Corres por las venas. Aprisionas la mente del valiente. Haces que aunque no quiera, piense en si un paso más vale la pena.
Apareces cuando el futuro es incierto, mi cama nunca está vacía porque en cada esquina de este infierno está tu mirada impía.
Nadie vive una primavera completa si acecha tu macabra presencia rompiendo sonrisas de ilusiones repletas y mostrando las ganas de vencer la ausencia.
Miedo a lo desconocido en forma geográfica o humana. Miedo a un cuerpo desnudo y a la fría soledad de la mañana.
Miedo al miedo. Miedo a no tenerte. Miedo a mandarte lejos. Miedo a perderte.
Miedo, témeme a mí porque por mucho que me ataques, por mucho que ciegues mis ojos verdes, voy a ser feliz.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Ojos verdes Cádiz

Luz hermanada de la que me prendé.
Ese atardecer me dio vida
que tardaría en perder.

Eres drama que enamora y reina enamorada,
de arte y de poesía,
de maneras y garra,
de flamenco y quejío,
yo quiero tu garganta.

De la fuerza de los valientes estás llena,
de esos que no se rinden,
de los que merecen la pena,
corazones ardientes de alegría plena.

Eres azul y dorada como señora de mar,
eres tacita de plata y de todo lo demás
para mí no hay otra a la que pueda querer más.

Dicen que Cai en las noches huele a sal,
y eso que me llevé en los ojos el color de su mar...

(Si digo que E hace magia con las palabras, es por algo. Mil gracias por hacerme sonreír en la distancia)