Hoy,
época de la sonrisa perfecta,
abogo a la tuya:
desconocida, fugaz y,
sobre todo,
imperfecta.
Coronada por la oscuridad
en forma de aro
atravesando el septum,
no hace falta saber mucho más
que lo que tu voz deja entrever
(o "entreoír").
¿Quién sabe de dónde eres,
dónde vas
o con quién caminas?
¿Realmente importa?
No imagino nada más
que lo que tu sonrisa
me muestra.
miércoles, 27 de marzo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Mi duda favorita
Hoy tengo ganas de comerme el mundo.
Amor, cierra los ojos y abre las ganas,
que nos vean bailando las persianas
porque voy a empezar por el tuyo.
Después patinaremos las aceras.
Los semáforos se apagarán de celos.
Los transeúntes fruncirán las cejas
y de nosotras tendrá envidia el cielo.
Eres mi razón de cada día.
Eres mis ganas, mi alegría
y el todo de una sonrisa.
Eres de las calles el desdén.
De mi casa, el Edén.
Eres el silencio que me grita.
Eres mi duda favorita.
Vamos a empezar una guerra.
Combaten tu cuerpo contra el mío.
Sábanas blancas de trincheras.
Aquí no tiene cabida el frío.
Salvaremos el mundo desde tu cama
y olvidaremos lo demás.
Nuestros besos, las mejores armas
y se acaba la cuenta atrás.
A la niña de los ojos bonitos.
Mi duda favorita.
lunes, 4 de marzo de 2013
Lucía Sócam en Peligros (Granada)
“Pues no sé quién es, pero yo me apunto!” Y así empezó la
aventura de este día uno de marzo.
Hace unos años, gracias a la canción Trece del disco
Verdades Escondidas, conocí a la gran Lucía Sócam, cantautora de Guillena. El
pasado viernes tuve la suerte de ver la presentación de su nuevo disco “Viejos
tiempos, nuevos tiempos” en el granadino pueblo de Peligros.
La frase con la que comienzo esta crónica es de mi "arrastrada" compañera Lara, que cedió con gusto a acompañarme al concierto. Así
que a eso de las 5 de la tarde decidimos partir hacia Peligros. No conocíamos
el pueblo, así que con un par de indicaciones de unos amigos, teníamos más o
menos la ruta clara. Lo gracioso fue cuando de los dos autobuses que podíamos
coger, cogimos el que no nos llevaba a nuestra referencia para orientarnos.
Pero a pesar de todo nos hicimos dueñas del plano de Peligros en un rato, nos
dimos nuestros paseos, tomamos una pintoresca merienda (por llamarla de algún
modo) y dejamos el tiempo pasar.
Cuando llegó la hora, nos hicimos con nuestras entradas y
empezamos a ojear el disco que me había comprado allí mismo. Entramos y nos
agenciamos con sitios de primera fila, de los mejores. La sala se fue llenando
y, aunque no se llenó de forma completa, en el teatro se respiraba un ambiente
familiar y muy caluroso, a pesar del frío que hacía.
Y entonces apareció ella, la Guerrera, acompañada en el
escenario por Roberto Villegas, escritor peligrense. Se fueron alternando las
canciones de Lucía y poemas a los que ponía voz Roberto. Antonio Machado,
Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan José Téllez y Javier Egea
estuvieron entre nosotros (espero no olvidar a ninguno). Cerró su parte con el
poema de Juan José Téllez “El valor de los salvajes” que dejó al público
totalmente anonadado. Gran actuación.
Bueno y qué puedo decir de Lucía. Todos los adjetivos que
podría usar para hablar de su actuación, se quedan cortos. Cualquier persona
que la haya escuchado en directo sabe que en cuanto coge la guitarra y empieza
a cantar, trasmite a la perfección el mensaje de la canción y hace que el
público lo sienta una milésima parte de lo que lo siente ella.
Abrió la actuación con Un hombre andaluz, magnífica
canción a Blas Infante. Después nos deleitó con todo el repertorio de su disco: Creía en la gente, canción a Diamantino García; Prefiero ser diferente,
donde la autora explica por qué prefiere leerse un buen libro antes que
sentarse delante de la televisión; Republicana, canción que personalmente me
emocionó muchísimo, dedicada a las mujeres republicanas por las que conocemos
nuestra historia; Referente trovador, a Carlos Cano, y así un etcétera
compuesto por 12 canciones, una maravilla todas y cada una de ellas. Además, en
medio del concierto, cuando Roberto recitó Retrato de Antonio Machado, Lucía
se salió del programa y nos deleitó con este poema hecho canción. “Espero que
no me echéis de la empresa, pero es mi poema favorito y no me he podido
resistir” fueron sus palabras.
Se cerró la actuación con la canción “Viejos tiempos. Nuevos
tiempos”, canción que da nombre al disco. Cuando se despidieron y miramos la
hora, vimos que habían pasado cerca de dos horas desde que entramos en el
teatro. Nuestra sorpresa fue abismal porque el tiempo había volado en esa sala
llena de música, de arte, de lucha y de memoria.
Después, entre risas y charlas, conseguimos que Lucía nos
firmara un disco a cada una (Guerrera, menos mal que no me viste entre el
público, porque hubiera sido toda una encerrona eso de subirme a recitar). Con
una foto con la artista y charlas con ella y Roberto, pusimos broche final a
esa tarde en la que, mientras media Granada estaba en un concierto de una
artista comercial y conocida, nosotras decidimos ser diferente y apostamos por
una tarde que difícilmente olvidaremos en mucho tiempo.
Aunque mi primo Alfonso Baro y mi primo Juan Manuel Alcedo
(también conocido como mi padre) lo hicieron antes y de forma inigualable, me
he permitido unirme al grupo que le dedica unas letras a Lucía Sócam.
Básicamente, porque esto es lo mínimo que se merece y lo que yo puedo aportarle.
Así que va por ella.
Hija de Guillena,
de patria andaluza,
de lucha llena
los corazones de los que se cruza.
Rebelde con causa,
grita todos los nombres.
Las 17, sus musas,
y la libertad de los hombres.
Guerrera de causas perdidas,
en un mundo pasivo.
De esta generación perdida
es el componente activo.
Con su voz, fuerza y energía,
nos trasmite su sentir
cuando grita con guitarra como fusil:
¡Viva la libertad! ¡Viva Andalucía!
Guerrera, si hubiera miles como tú,
la utopía de un mundo mejor
sería mañana una realidad
y no una película de ciencia ficción.
Ha quedado bien claro que recomiendo encarecidamente a Lucía
y todo el movimiento que está llevando a cabo. Porque, sinceramente, ejemplos de juventud comprometida como es su caso, escasean.
martes, 26 de febrero de 2013
Olvidaste en mi alma cuadernos en los que solías preguntar
cuántos días faltan para vernos.
Apareces y desapareces.
Vas y vienes
como se te antoja,
como te conviene.
Estrella que pasa,
deja a su espalda rastros de ilusión,
de paciencia, de pasión,
de algo parecido al amor.
Pero eres estrella fugaz,
vas y vienes,
apareces y desapareces
y nadie sabe si volverás.
Si vuelves alguna vez:
no prometas paraísos perdidos,
ni una pasión desmedida,
ni caigas en promesas vanas.
No quiero que seas mi Eva
mientras vayas de Adán en Adán,
prometiendo la luna un día
y al siguiente nadie sabe donde estás.
Otras formas de redescubrir una canción.
Dedicarle unas letras.
Y hacerla más parte de ti.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Carta de amor
El comienzo de nuestra relación fue algo complicado. Era un invierno frío (supongo) y yo estaba destinada a ir por mal camino, aunque ella me mostró el correcto. Desde entonces nuestra relación tomó esas pautas: nunca quiere que me equivoque, me empuja hacia donde ir, encamina mis pasos hacia la ruta que me conviene. Sin embargo, a veces he querido hacerle caso y he caído. Siempre la veo ahí, dándome la mano para ayudarme a levantarme, mientras oigo un "te lo dije". Nunca me deja sola. También deja que me equivoque por mí misma, porque así se aprende. No obstante, siempre está en mis triunfos, aplaudiéndome mientras enfunda una sonrisa. En momentos de angustia sabe escucharme y aconsejarme; sé que, aún lejos, puedo sentirla cerca con una simple llamada de teléfono. Quizás, algún día, alguien me llegue a comprender como lo hace ella, pero, lo siento, nunca nadie podrá conocerme como ella me conoce. Y, de ninguna manera, nadie podrá sustituirla, Podría decir que es la relación más larga, fructífera y real que he tenido, tengo y tendré. Real porque sé que me quiere y sé que la quiero por mucho tiempo que pase. Parece una declaración de amor y lo es: si entiendes el amor como la capacidad del ser humano de saltar el muro que lo separa de otra persona y comprenderla (como dijo aquel filósofo), lo es. En estos días en los que todo el mundo me asemeja a mi rama paterna, quiero recordar que soy fruto de dos. No es un día especial pero... ¿es necesario una fecha señalada para recordarle a tu madre cuánto la quieres?
sábado, 16 de febrero de 2013
Marwan, cantautor y poeta
Hace unos años, un buen amigo mío me dijo: "oye, escucha esta canción, que te conozco y sé que te va a gustar." Efectivamente, me conoce bien. Así fue como Marwan, cantautor y poeta entró en mi vida, en mi biblioteca y en mi lista de reproducción.
Lo primero que conocí de él fue su música. Música que enfunda unas letras que dicen más de lo que esconden. No es un cantautor que se estanque en un tema y a partir de ahí desarrolle su obra. Desde el amor más sincero de Cómo decirte a la descripción de la cruel realidad de los Meninos da rua, pasando por la picaresca de La epidemia y el recuerdo del 11M con Jueves 7:36. En realidad, no podría decidir entre una u otra canción. Aunque he de admitir que me enamoró con su canción de Meninos da rua y su final en portugués:
Naceu em um pano sujo na sua casa numa favela do Brasil
Naceu com a cruz dos pobres nas costas, com um papelâo como berço
Naceu e te batizarâo com fome e teu sobre nome miseria
Naceu e estranhou uma vida sem pai, naceu essa foi sua sentença
Teus sonhos tinhamde forma de balâo.
Mais furo o dia que chegou o escadrao.
Menino vagabundo foi carne de pistola, meninos de rua.
Recuerdo que cuando empecé a escucharlo su estilo me recordaba al gran Ismael Serrano. Me dije "sería todo un bastinazo que cantaran los dos juntos alguna canción". Y apareció El próximo verano. Creo que sobran las palabras.
Hablando de palabras, yo venía aquí a hablar de su libro. La triste historia de tu cuerpo sobre el mío es el primer poemario de este autor. Precisamente hoy he terminado de leerlo y he de decir que me ha dejado con ganas de más. Como todo poemario, cuando acabas de leerlo te sientes más cerca del autor, será porque mi percepción personal de la poesía es como algo muy íntimo, muy personal, que lanzas al viento para que quien quiera lo recoja, lo lea y lo interprete a su manera. Lo haga suyo. Y esto es lo que Marwan hace en este libro.
Es curioso cómo descubrí este libro. Por noviembre vi en Facebook que alguien compartía la siguiente foto:
Me quedé tan prendada de ese poema, que no venía acompañado de nombre de autor ninguno que empecé a buscar a quién pertenecía. Así me encontré de frente con Marwan, el poeta. Salí corriendo a buscar su libro por Granada y por Cádiz, pero descubrí que solo se podía adquirir en Madrid. Localicé rápidamente la librería donde se podía comprar y le pedí a una amiga que me lo trajera. Cuando fue ya estaba agotado. Pero no perdí esperanzas. En cuanto llegó a Granada, salí a comprármelo quedándome yo con el último ejemplar. Cada mañana me acompañaba mientras desayunaba, una gran compañía. He sonreído, me ha emocionado, me he identificado con algunos poemas y me ha sorprendido gratamente. Porque, quien me conoce, sabe que mi nombre es Irene y el de mi hermana, Lucía. Así que, de todos los nombres del mundo, Marwan eligiera estos dos nombres para un poema hizo que me sorprendiera, me emocionara y sonriera mucho. Aquí dejo el fragmento:
No es necesario recomendar a este autor, las canciones y los poemas hablan por sí mismos. Por si acaso, dejo su propia descripción, extraída de su libro:
Nací en Madrid en 1979 y siempre me costó mucho expresarme. Nunca tuve la suerte de ser una persona que tras una ruptura, disputa o cualquier otro tipo de situación me quedara con alguna palabra sin decir. Yo siempre me quedaba con un millón de cosas que no había sido capaz de expresar. Unas veces por miedo al ridículo, otras por miedo a hacer ruido, otras por miedo a hacer daño y casi siempre por miedo a que no me quisieran. Con el tiempo me atrví a escribir canciones. Había demasiado tráfico entre mi cabeza y mi corazón, necesitaba descongestionar de algún modo. En trece años aún no he parado. Pero hay cosas que no caben en una canción; no es su lugar o simplemente necesitan otro formato para ser más preciso en lo que quiere relatar. Por eso hago poemas, para contar lo que no puedo de otro modo y porque tengo una necesidad irremediable de comunicar(me). El mundo es demasiado bonito y demasiado feo para no contarlo.
A partir de este momento estos poemas no son míos. Son del que al leerlos los interpreta bajo su mirada personal. Sería maravilloso que estas páginas te recordaran a alguien, te golpearan ligeramente las entrañas o simplemente te trajeran alegría por un instante. Gracias por tu compañía.
Gracias Marwan, por tu obra.
Gracias Tarik, por abrirme las puertas a este mundo.
http://www.marwanweb.com/
http://marwanblog.blogspot.com.es/
miércoles, 13 de febrero de 2013
Rutina
Trozos de sol por la persiana.
Las palomas le cantan al despertador.
Peleas de gatos.
Perros ladrando.
Señoras que lanzan su grito de guerra.
Pícara no se calla
ni siquiera los sábados.
Conversaciones ajenas
se cuelan por las cortinas.
El caballo relincha.
Las campanas de las 10:15.
Buenos días,
Granada.
Las palomas le cantan al despertador.
Peleas de gatos.
Perros ladrando.
Señoras que lanzan su grito de guerra.
Pícara no se calla
ni siquiera los sábados.
Conversaciones ajenas
se cuelan por las cortinas.
El caballo relincha.
Las campanas de las 10:15.
Buenos días,
Granada.
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