
lunes, 16 de enero de 2012
Adonis y Ceres

domingo, 1 de enero de 2012
Primer poema del año
y se calla hasta el cielo.
Si te pido dos de azúcar,
me respondes con hielo.
Déjame guiarte en tu desnudez
pero despiértame si tengo sueño.
No quiero que me abandones en la estacada,
ni que la estacada me llame por mi nombre.
Me gusta que me abraces
hasta que dejaste de hacerlo.
Y que me beses
Y que en la inocente levedad del ser
digas que me quieres.
Podrías escribirme algo bello esta noche,
pero no has querido ni decir mi nombre.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Por otro lado, al fondo de la calle, vuelve con rastros de maquillaje y tacones en la mano una joven a la que le parece que el día anterior nunca acabó hasta que no descanse en sus aposentos. Tiene toda una vida pro delante y lo sabe: joven, trabajadora, estudiante de una carrera de prestigio. Una vida muy diferente a la del anciano. Perspectivas distintas condicionadas por la edad, las circunstancias y la época, que se demuestra en el saludo que ambos se dan:
- Buenos... ¿días? - pregunta el anciano.
- ¿O noches? - contesta la joven.
- Sí,... entonces, buenas noches.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Antílopez

martes, 14 de junio de 2011
La Revolución de las Palabras.
Hablamos para comunicarnos. Nos centramos en el todo del mensaje pero nunca tenemos a las palabras como un ente individual sino como un conjunto, la unidad mínima de significado y la unidad básica a través de la cual decimos lo que queremos decir. A veces, lo que no pretendemos. Pero decimos, nos comunicamos, que es lo importante- Pero, ¿y si las palabras organizaran un golpe de Estado contra las Academias y exigieran que se les consideraran como individuos y no como un conjunto? ¿Se les respetaría entonces?
Melancolía, por ejemplo, diría a voz de grito que ella no fue creada para designar un estado psíquico aislado de lo físico. Diría que es un concepto psicosomático. Declamaría sus raíces: (melan) bilis (colía) negra, e impondría que el mundo la conociera por sus progenitores y no por la acepción que se le ha acuñado con el paso del tiempo.
Sífilis agradecería que le cambiaran su antiguo nombre de “mal galo” por el que ostenta ahora con orgullo y desparpajo en su carnet de identidad, porque, obviamente, no tiene relación directa con este pueblo, son solo primos lejanos.
Y Lesbiana... ella sí que lucharía por el reconocimiento de su pasado. Su clamor se basaría en que ella nunca ha sido un insulto hasta que la humanidad decidió que lo fuera. Hablaría entonces de la poetisa de la Grecia clásica, Safo, que por analogía con las Academias griegas exclusivamente masculinas, quiso que las mujeres tuvieran esa misma oportunidad, fundando la Academia femenina en la isla de Lesbos. Las relaciones y los sentimientos que allí confluyeran solo sus protagonistas lo saben.
Luego reivindicarían algo de veracidad los términos Siempre y Nunca, ya que aunque nunca digas nunca, nada es para siempre. Por ello, se alzarían por su veracidad o una retirada digna del plano comunicativo, pero lo que de verdad quieren es llegar a un acuerdo concreto sobre su uso.
Esperemos que nunca haya una revolución de palabras, estaríamos perdidos.
domingo, 6 de marzo de 2011
La pieza del puzzle de mi baraja de damas

Dicen que la vida es un juego de azar. Tiras los dados de la suerte y así te labras tu propio porvenir. Pero, ¿no se puede hacer trampas? Todo queda en manos del incierto destino, lo venidero. Yo sólo quiero saber la razón por la cual no controlamos lo que Jorge Bucay llamaría caballos. Nuestros desbocados corazones eligen sin preguntar “¿esto está bien?” o “¿esto me sentará bien?” No. Ellos no preguntan. Pero después tienen que sufrir las consecuencias. El amor es una partida de póquer, lo apuestas todo (sentimientos, alma y cuerpo) al postor que tu corazón decide y, con un sólo movimiento, te desvalija de todo lo que tienes y lo que tendrás. ¿Qué nos queda? Caer, levantarnos y volver a caer. Hasta que al final, dicen, encontramos a alguien. El ser humano es un ser dependiente de su propia raza: siempre busca a alguien para su segundo tramo. El ser humano es cobarde por naturaleza: le da miedo pasar sus días y envejecer sin una compañía. El ser humano es ludópata y su corazón está enfermo: por eso duele apostar nada y perderlo todo.
sábado, 5 de marzo de 2011
Poetas (II): Pedro Salinas
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo»